Según el Instituto Sueco de Evaluación de Políticas del Mercado Laboral, los ingresos futuros de una madre aumentan un 7% de media por cada mes de baja que se toma el padre.
Desde que en 1995 el gobierno sueco sanciona a los padres que no disfrutan de su baja paternal, el porcentaje de los que la toman ha pasado del 6% al 85%
Suecia, con 9 millones de habitantes, tiene históricamente un índice de natalidad muy bajo. Tanto para paliar esta situación, como para fomentar la igualdad de género, en 1974 Suecia se convirtió en el primer país que sustituyó la baja maternal por la parental.
Sin embargo, durante años siguió estando mal visto que un hombre se la tomara. Las sucesivas campañas del gobierno sueco no surtían efecto alguno. Llegado el año 1991, el porcentaje de hombres que tomaban la baja seguía siendo un ridículo 6%.
La introducción de la “baja de papá” en 1995 fue la medida definitiva. Mediante esta política social, a ningún padre se le obligaba a quedarse en casa, pero la familia perdía un mes de ayudas si no lo hacía. Tuvo un impacto inmediato.
Así, al poco tiempo, más de ocho de cada 10 hombres se tomaban la baja. La adición en 2002 de un segundo mes no transferible para los hombres sólo incrementó ligeramente el número de hombres que se acogían a ella, pero multiplicó por más de dos el tiempo que se tomaban.
Obviamente, el dinero estatal era un incentivo y un argumento poderoso con los jefes reticentes. De hecho, hoy en día en Suecia se han invertido las tornas: los que no se toman la baja tienen que enfrentarse a las preguntas de la familia, los amigos y los compañeros.
Esta ley ha provocado un profundo cambio social en este país. Así, quince años después de implantar la “baja de papa”, un estudio del Instituto Sueco de Evaluación de Políticas del Mercado Laboral muestra, por ejemplo, que los ingresos futuros de una madre aumentan un 7% de media por cada mes de baja que se toma el padre.
También indica que las empresas ya cuentan con que sus empleados se tomen la baja independientemente de su sexo y no penalizan a los padres a la hora de ascenderlos. Las nóminas de las mujeres se están viendo beneficiadas y se considera que el cambio en el papel de los hombres influye en la disminución del número de divorcios y el aumento de las custodias compartidas de los hijos.
Por otro lado, el estudio también desvela que cuantos más altos son los puestos de las mujeres, más se parecen a los hombres: pocos consejeros delegados se toman la baja parental, pero tampoco lo hacen las pocas consejeras delegadas que existen.


