
La crisis no está solamente provocando cambios en el mercado laboral, sino también cambios sociales. Prueba de ello es cómo están enfrentando hombres y mujeres las nuevas circunstancias y dificultades. Cada día conocemos nuevos casos de hombres que, centrifugados fuera del mercado laboral, se han convertido en ‘amos de casa’, mientras sus mujeres salen cada día para traer un sueldo a casa. Según un estudio de Adecco, en 2009 el número de varones dedicados a las labores domésticas aumentó un 14,1%, mientras el de las mujeres disminuyó un 4,7%.
Cabe imaginar que para muchos de estos hombres la situación estará siendo todo un reto. Las mujeres nos hemos ido incorporando al mercado laboral, con sacrificio, pero ganando en muchos casos en crecimiento personal y satisfacción. Esta experiencia, a la inversa, deben estar viviendo muchos hombres: descubriendo, con tanto sacrificio como satisfacción, el crecimiento personal que se produce cuando asumes la responsabilidad de gestionar el hogar y el bienestar de los tuyos.
Podríamos ver la coyuntura actual como una oportunidad para normalizar el intercambio de roles en la pareja, y fomentar una cultura de diversidad en las estructuras socio-familiares. Sin embargo, esta nueva realidad refuerza nuestros principios más que nunca: si las mujeres vamos a ser cabezas de familia, deberemos tener las mismas oportunidades y los mismos salarios que los hombres, ya que de lo contrario, en muchos casos, el hecho de que la mujer sea la principal o única fuente de ingresos supondrá una menor calidad de vida para el conjunto de la unidad familiar que si el proveedor fuera el hombre.
Según el mismo estudio de Adecco, mientras que 100.000 amas de casa salieron de sus hogares para buscar trabajo en 2009, en el mismo año 42.000 hombres han vuelto a sus casas para dedicarse a las labores del hogar. En 2009, el número de mujeres en situación de inactividad por labores del hogar eran 4.093.000, 200.000 mujeres menos que en 2008. Teniendo en cuenta que en ese año se incorporaron al mercado laboral 104.100 mujeres, se puede concluir que prácticamente la totalidad de estas nuevas trabajadoras en búsqueda de empleo son amas de casa.
Por el contrario, la de los hombres ha caído un punto hasta el 68,14%, es decir, en 2009 ha habido 196.300 hombres menos activos. Es destacable cómo 42.000 de estos 196.300 hombres que han abandonado el mercado laboral, lo han hecho para volver a sus hogares a dedicarse a las tareas domésticas, mientras 100.000 mujeres han salido de casa para incorporarse al mercado laboral como consecuencia de la crisis.
Comentarios
Ana (9/05/2010 (21:11))
Esta claro que si se progresa y se logra un cambio natural de roles, que sea equitativo y recíproco para ambos lados... de que vale ser una mujer trabajadora si esto hará que tu contribución económica a tu entorno personal sea menor que si fuera el de un hombre... me alegra saber que ya hay hombres en casa, a ver cuando este Gobierno se da cuenta de todo lo que se puede AUN hacer para lograr una sociedad moderna y justa!.


